Localizado en el cerro Canfali de Benidorm, el Balcón del Mediterráneo es uno de los espacios de referencia de la ciudad.
El mirador separa la playa de Poniente, con sus palmeras, el pequeño puerto y su paseo, de la de Levante, con casi dos kilómetros de longitud.
Una singular construcción, rematada con una balaustrada de piedra blanca.
También conocido con el nombre de mirador del Castillo porque durante varios siglos, aquí estuvo una espectacular fortaleza desde donde la ciudad se defendía de los continuos ataques de piratas argelinos y berberiscos.
En el siglo XIX, concretamente en 1812, los franceses asaltaron el castillo de Benidorm.
Después, la flota inglesa acabó derrumbando prácticamente sus instalaciones con los cañones de sus barcos. Cuando acabó la contienda, el castillo fue abandonado y hoy sólo quedan algunos vestigios de sus murallas sepultados sobre las rocas de este mirador y varias piezas de cerámica de distintas épocas.

Aquí se encuentra la plaça del Castell, o plaza del Castillo, y un pequeño monumento central con cuatro cañones que recuerdan que en algún momento éste fue un punto estratégico de guerra.
Para subir al mismo se acceden por distintas calles del casco antiguo de Benidorm, donde se encuentra la iglesia de Sant Jaume.
El Castell de Benidorm es un icono de Benidorm, donde disfrutarás de sus terrazas y cafeterías con impresionantes vistas al mar, un lugar idílico donde los artesanos exponen sus obras.
